martes, 6 de agosto de 2013

¿CÓMO IDENTIFICAR ALIMENTOS NO SALUDABLES?

No es fácil para los padres seleccionar alimentos saludables para sus hijos y tampoco para ellos. Es tanta información, tantas denominaciones, tantos atributos, que al final prima el mejor precio y la mejor publicidad. Al final todos terminan creyendo lo que el producto  promete y todos se rinden, compran. 
Existe mucha confusión, porque existen demasiadas declaraciones saludables, muchos mensajes, todo tiene vitaminas y propiedades especiales, que ya no recordamos de que color son definitivamentes las vacas o como es su verdadera leche, ¿Con manchas, con puntos, con rayas o de colores?.
Algunos anuncian un beneficio, pero no mencionan que tienen alto contenido de otros no saludables. Porque no basta que un alimento declare sin ácidos grasos tran, si tiene un alto contenido de sodio y/o azúcar, o que diga sin grasas, si tiene un alto aporte de sal. Para que sea saludable debe tener todos los buenos atributos juntos, es decir, ser bajo en grasa saturadas, sin trans, sin azúcar y sin sodio o con un bajo aporte de ellos.
A continuación les mostraremos algunos alimentos que no necesariamente son lo que parecen, para que usted al final compre lo que realmente está pensando y quiere y no lo que parece que es, pero que no es.
1.- IDEAL Instantánea
Parece leche en polvo, se declara como leche semidescremada en polvo instantánea con adición de aceites vegetales y maltodextrina, pero NO ES LECHE, es una mezcla o fórmula de leche con almidones y aceites. Su aporte de proteínas es la mitad de lo que tiene la leche, es un producto más barato pero que no debiera llamarse leche. El envase, la letras, las imágenes de la bolsa hacen que parezca leche, imposible para un consumidor poder darse cuenta de la diferencia
Parece increíble que a pesar de todas las recomendaciones y guías de alimentación saludable establecidas por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud se ofrezca  paquetes denominados Lonchera Escolar .Este tipo de productos son golosinas:  Todos ellos aportan una gran cantidad de grasa (cerca de 15%), grasas trans, azúcar y sal. Definitivamente no son recomendables como colación para los niños, ni menos como una colación escolar
Cereales para el desayuno
Casi no tenemos cereales para el desayuno saludables, a excepción de la avena (Quáker o La Selecta). Todos los que existen en el mercado aportan una gran cantidad de azúcar entre 27 y 35%, sal y algunos mucha grasa. Todos agregan vitaminas para potenciar la sensación de saludables. Algunos declaran "integrales" en forma destacada, manteniendo la misma alta cantidad de azúcar, pero agregando sólo un pequeño porcentaje de cereal integral a la mezcla total. 

Las bondades de los genéricos

Las bondades del genérico

Todos los expertos consultados por El Confidencial reconocen las ventajas de la dispensación de genéricos como reguladores del precio de mercado, como fármacos que permiten el ahorro y como productos de sobrada eficacia y seguridad. Incluida Farmaindustria, que declara: “La industria farmacéutica innovadora no se opone al desarrollo de los medicamentos genéricos, pues forman parte del sector farmacéutico como tal y de los mecanismos de sostenibilidad de los sistemas sanitarios. No debemos olvidar que el medicamento innovador de hoy, es el genérico de mañana”.

Los genéricos representan un 40% del mercado total de fármacos
Es cierto que la introducción de genéricos en el mercado farmacéutico español ha sido más lenta que en otros países de nuestro entorno, lo que llevó a las administraciones a incentivar su entrada con campañas de concienciación y políticas de fomento de estos productos. “Pero esa realidad está hoy superada y, de hecho, actualmente, dos de cada tres recetas en España son de medicamentos a precio de genérico, representando este segmento un 40% del mercado total de fármacos, uno de los mayores porcentajes, si no el mayor, de la UE”, recalcan.


Hacen hincapié, sin embargo, en que no pueden “estar de acuerdo con que se introduzcan genéricos en el mercado español de forma prematura respecto al resto de países europeos, o con algunas políticas farmacéuticas puestas en marcha en los últimos tiempos que han discriminado la marca a favor del genérico, cuando en todas las sociedades avanzadas que defienden los derechos de propiedad industrial la marca es un activo fundamental de las compañías y una garantía para el ciudadano, puesto que permite distinguir y diferenciar los productos, estimular la competencia y asignar responsabilidades al vincular directamente el producto con su titular”.

La paz entre ambos sectores, los que arriesgan su capital, contribuyen al I+D, investigan, pasan por estrictos controles en ensayos clínicos, desarrollan y comercializan nuevas moléculas, cuyo mérito debe ser reconocido, y los que fabrican sus ‘copias’ cuando expiran sus patentes seguramente es posible. La clave aquí, como en la mayoría de conflictos, pasa por el diálogo entre todas las partes y el equilibrio, para que la industria farmaceútica siga investigando y contribuyendo a mejorar la salud.

Despejar las dudas acerca de si un medicamento genérico es igual o no que uno de marca.

El futuro es prometedor para los genéricos. No sólo porque los Gobiernos obliga a los médicos a prescribir por principio activo, es decir, que la receta sólo lleve el nombre científico del fármaco y no la marca (con lo que pretenden el ahorro de más de 2.000 millones de euros), sino que, como especifica Alfonso Domínguez-Gil Hurlé, catedrático emérito de la Universidad de Salamanca, “entre 2014 y 2018 expira el 80% de las patentes que actualmente están el mercado, lo que indudablemente va hacer crecer el mercado de genéricos”.
Tal vez por ello, hoy sigue siendo más necesario que nunca que se despejen las dudas acerca de si un medicamento genérico es igual o no que uno de marca.

¿Podemos fiarnos por completo de los medicamentos genéricos?

Los genéricos deben pasar un estricto control de calidad en el que se garantice que son prácticamente idénticos al medicamento de marca. Deben tener el mismo principio activo en la misma cantidad y calidad que el fármaco original. Tienen que demostrar la misma eficacia terapéutica. Deben poseer, además, la misma biodisponibilidad (el porcentaje del fármaco que llega al lugar donde realiza su acción debe ser el mismo). Cuando confluyen estos tres factores, existe lo que llamamos bioequivalencia. Es decir, un genérico y el de marca son totalmente intercambiables ya que ambos coinciden esencialmente en lo mismo y curan igual.

Las exigencias establecidas para los genéricos son idénticas a las que deben cumplir los medicamentos de marca en el momento de su autorización
Alfonso Domínguez lo tiene claro: “En algunos casos son absolutamente iguales, como es el de los antibióticos inyectables. Las exigencias establecidas para los genéricos son idénticas a las que deben cumplir los medicamentos de marca en el momento de su autorización. Los estándares de calidad los establecen las agencias reguladoras, como la Agencia Española del Medicamento. Una de las condiciones es que deben cumplir el criterio de bioequivalencia”.


“Los genéricos pasan por estudios clínicos para demostrar su bioequivalencia con el de marca lo que le confiere la misma eficacia y seguridad teniendo en cuenta la variabilidad interindividual (es decir, que cada paciente es distinto a otro) en el comportamiento farmacocinético que de forma inherente presentan tanto el genérico como el producto de referencia. Por tanto, la variabilidad en la respuesta habitual en cualquier tratamiento farmacológico no es lógico atribuirla al paciente cuando se recurre al medicamento de marca y al genéri­co cuando es éste el que se utiliza, ya que en ambos casos, con frecuencia, es una consecuencia de la inevitable variabilidad del comportamiento farmacocinético en los individuos”, agrega el experto.

Para Farmaindustria, sin embargo, ambos productos “no son iguales, son bioequivalentes. Se parecen en que tienen el mismo principio activo y en la misma cantidad y se diferencian en los excipientes que puedan tener”, según han detallado a El Confidencial.

viernes, 2 de agosto de 2013

La Dieta Alcalina es Clave para la Buena Salud, previniendo el cancer



La dieta basada en los alimentos alcalinos o básicos puede ayudar de forma decisiva a desintoxicar el organismo de sustancias dañinas o tóxicas, y contribuye a mejorar la salud en general.

Este tipo de dieta está recomendada especialmente en personas que quieran seguir una dieta desintoxicante para ganar vitalidad y energía, o para facilitar la pérdida de peso. También es muy adecuada para personas que sufren problemas digestivos, como la acidez o la hernia de hiato.
En nuestro organismo, resultantes del trabajo interno de las células, se producen residuos de naturaleza ácida, que deben ser retirados a través de la sangre y eliminados del organismo por el hígado, riñones, pulmones o piel. Para que el plasma realice esta “retirada” de tóxicos de los tejidos, ha de mantener un ligero nivel de alcalinidad. Cuando se incrementa la acidez sanguínea, el organismo busca restablecer el equilibrio y así poder detoxificar adecuadamente los tejidos, y busca sustancias alcalinas en sus reservas, como son el calcio, magnesio y potasio de los huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabello, debilitándose su estructura. Los ácidos también se almacenan en los tejidos para retirarlos de la circulación, provocando problemas circulatorios, afecciones de la piel, reuma y otros trastornos de la salud.
La clave de una dieta desacidificante consiste en aumentar la cantidad de alimentos alcalinos, que deberían suponer un 80% de los alimentos consumidos en la dieta diaria, y reducir el consumo de los alimentos ácidos a un máximo del 20%.
Al llevar a cabo esta selección de los alimentos, de manera indirecta también se opta por una alimentación más natural, ya que se reducen al máximo los alimentos procesados, las proteínas animales, el azúcar y la cafeína, y se añaden productos ricos en minerales alcalinos como el potasio, el magnesio y el calcio.
Alimentos Básicos o Alcalinos
· Verduras. Crudas o cocinadas al vapor o consumidas con su en forma de sopas o cremas conservando su agua de cocción. Zanahoria, alcachofas, berenjenas, apio, tomates, patatas, boniatos, nabos, lechuga, escarola, coliflor, judía verde, etc
· Frutas de temporada. Han de estar maduras. En otoño granadas, manzana, pera o castañas. El plátano es un ejemplo de alimento alcalino.
· Quínoa, mijo o cebada integrales. Estos cereales son alcalinizantes, y también se podrían incluir en este grupo los menos acidificantes, como el arroz o el trigo sarraceno.
· Legumbres. Como los garbanzos o las judías blancas.
· Semillas y aceites. Los aceites, siempre que sea posible, deberían ser de primera presión en frío, y, tanto en los aceites como en las semillas, se ha de cuidar que estén bien protegidos de la oxidación para que no se enrancien.
· Hiervas alcalinizantes. La fitoterapia también puede contribuir a conseguir un medio más básico, como ocurre con los extractos de diente de león, la bardana o el té verde.
· Algas marinas. Por su alto contenido en minerales, fibra y otros importantes nutrientes son una buena base alcalinizante.
En cuanto a los alimentos de carácter ácido, de pueden hacer algunos sencillos cambios dietéticos para reducir su impacto en nuestro equilibrio orgánico:
· Sustituir los cereales refinados por cereales integrales, incluyendo a sus derivados (pan, pastas, sémolas, etc).
· Sustituir la carne por pescados salvajes.
· Sustituir la leche de vaca, al menos en parte, por leche de avena, almendras o arroz.
· Sustituir el azúcar por la Stevia.
· Eliminar el café y sustituirlo por té verde.
· Sustituir la sal común por la sal marina sin refinar o por sal del Himalaya.
· Evitar el vinagre en los aliños y, si no es posible, sustituir el vinagre de vino por el de sidra

Remedios caseros para tratar cicatrices del acné

El acné es una afección en la piel que afecta mayormente a los adolescentes y a algunos adultos. En muchas personas el acné deja cicatrices muy visibles en la cara.
Las cicatrices en la cara suelen ser una preocupación estética tanto en mujeres como en hombres más allá de la edad que se tenga.

Los remedios caseros suelen ser muy buenos para atenuar y mejorar el aspecto de las cicatrices a causa del acné.
Remedios caseros para tratar cicatrices del acné: 
-Preparar zumo de limón y empapar un paño o algodón en él y luego aplicarlo por 30 minutos, después retirar con agua tibia. Todos los días se debe repetir este procedimiento para lograr buenos resultados.
-El aceite rosa mosqueta es muy eficaz para borrar y atenuar cicatrices. Se debe aplicar todos los días en la cara.
-La pulpa del aloe vera  es muy buena para combatir las cicatrices del acné, solo debemos colocarlo sobre la zona afectada.
-Preparar un te manzanilla bien concentrado y luego aplicar esta infusión sobre la cara. La manzanilla ayuda a eliminar las cicatrices de la cara. Hay que tener paciencia pero da buenos resultados.
-Triturar un tomate y luego colocarlo en la cara ayuda a tratar las cicatrices dejadas por el acné.
Es importante saber que lleva tiempo aliviar las cicatrices del acné en especial cuando son profundas. Los remedios caseros dan buenos resultados pero se debe usarlo todos los días hasta lograr resultados visibles.
blog farmacia

martes, 30 de julio de 2013

¿Por qué a algunos niños no les gustan los deportes de equipo?

lunes, 29 de julio de 2013

Bisfenol A (BPA),Componente de los envase plástico y causante de varias enfermedades



La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA) ha alertado de que el papel térmico -utilizado en los recibos de compra de los supermercados- es, después de los alimentos, la segunda fuente de exposición al  Bisfenol  A (BPA) para los consumidores.
Los expertos de esa agencia han llevado a cabo un estudio cuyos resultados "provisionales" concluyen que la dieta constituye, en todos los grupos de población, la mayor fuente de exposición a esa sustancia.
Además, revela que ese contacto es "más bajo" de lo que se pensaba, ya que, tanto en lactantes como en niños y adultos, se estima que la exposición media por la vía alimentaria no llega al 1% de la "dosis diaria tolerable", fijada por la AESA.
Los científicos han concluido, asimismo, que los niños de entre tres y 10 años son los más expuestos al bisfenol A por medio de la dieta, debido a que su consumo de alimentos en relación a su peso corporal es superior al que se da en otras edades.
El informe es la primera revisión sobre el riesgo de exposición al bisfenol A que la agencia ha llevado a cabo desde 2006, y la primera ocasión en que se analizan tanto las fuentes alimenticias como de otro tipo (por ejemplo, el papel térmico o el aire).
El papel térmico, que también se utiliza en los resguardos bancarios, representa la segunda fuente de contacto más importante con bisfenol A después de la alimentación, "pudiendo suponer el 15% de la exposición total en ciertos grupos de población", señala un comunicado de la agencia.
No obstante, la AESA matiza que hacen falta más datos, en particular sobre la absorción de esa sustancia a través de la piel y sobre los hábitos de manejo de los resguardos de compra para poder ofrecer una estimación más precisa de la exposición por esa vía.
El estudio forma parte de un proceso en dos fases, que pretende analizar el riesgo global ligado a esa sustancia. En una etapa posterior, la Autoridad Alimentaria organizará una consulta pública para evaluar los riesgos potenciales para la salud humana.
El bisfenol A es una sustancia química presente en el plástico policarbonato con la que se fabrican las botellas o las resinas que se usan para recubrir el interior de las latas de comida y bebida.
Distintos estudios científicos concluyen que, incluso a niveles muy bajos de concentración, el BPA puede estar asociado a la diabetes, obesidad, infertilidad, cáncer de mama o de próstata, problemas cardiovasculares, alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y trastornos del comportamiento.