sábado, 6 de abril de 2013

Los fármacos bioquimicos

MILAGRO CONTRA EL CÁNCER: LOS MEDICOS NO LO DIFUNDEN PORQUE ES BARATO.


LA DOSIS RECOMENDADA ES: 1/2 Litro de Agua + zumo de 3 Limones + 1 Cucharadita de Bicarbonato de Sodio. Tomar en ayunas durante la mañana, puede ser dividido en dos tomas durante el dia, mas no entre comidas. Lo mejor es tomarlo durante todos los días, incluso cuando la enfermedad ya haya desaparecido, porque todo cáncer puede volver, y es importante prevenir.
 
El Bicarbonato de Sodio es uno de los alcalinizantes más potentes que existe. Otto Heinrich Warburg (Premio Nobel 1931 por su tesis “La causa primaria y la prevención del cáncer”) afirmó que "Las Células cancerosas viven en un ambiente extremadamente ácido y carente de oxígeno. Las Células sanas viven en un entorno alcalino y oxigenado, lo cual permite su normal funcionamiento. Privar a una célula del 35% de su oxígeno durante 48 horas puede muy probablemente, convertirlas en cancerosas. Las substancias ácidas rechazan el oxígeno; en cambio, las substancias y células alcalinas atraen el oxígeno. Las células cancerosas son anaerobias (no respiran oxígeno) y NO PUEDEN sobrevivir en presencia de altos niveles de oxígeno. En cambio, sobreviven gracias a la GLUCOSA siempre y cuando el entorno esté libre de oxígeno. Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son tejidos alcalinos. Por lo tanto, el cáncer no sería nada más que un mecanismo de defensa que tienen ciertas células del organismo para continuar con vida en un entorno ácido y carente de oxígeno."
DOSIS: 1/2 Litro de Agua + Zumo de 3 Limones + 1a Cucharadita de Bicarbonato de Sodio.
Doctora Elizabeth Izquierdo: "Soy médico y me niego a creer que solamente la radio y quimio terapias son las salvadoras del cáncer".
DERROTANDO AL CÁNCER: Un Aliado Insospechado. En Tu Botiquín Puedes Encontrar la Kryptonita para el Cáncer.
¿Quién lo diría? El humilde y baratísimo bicarbonato de sodio, según las más recientes y sorprendentes investigaciones, DETIENE y CURA el cáncer. Y no sólo eso: Alivia de manera muy importante los efectos secundarios tan negativos de la quimioterapia. Así es: Los especialistas convencionales, que forman parte consciente o inconscientemente del aparato financiero más depredador de la historia, el complejo industrial farmacéutico-médico, siguen convencidos de que el cáncer es un misterior impenetrable. La “solución” de la medicina organizada para el cáncer reside en tres procedimientos muy riesgosos y altamente invasivos: cirugía, quimioterapia y radiación. La Solución Puede Estar en el Botiquín de tu Baño. En su libro, “Winning the War on Cancer”(“Ganado la Guerra al Cáncer”), su autor, el Dr. Mark Sircus, aborda el tema del bicarbonato de sodio, el cual ayuda a salvar innumerables vidas cada día. El bicarbonato de sodio es el método conocido desde antaño para acelerar el retorno a la normalidad de los niveles de bicarbonato en el cuerpo.Y es, también, la más barata, segura, y quizás la más efectiva medicina en existencia para el cáncer. El bicarbonato de sodio le da al cuerpo una forma natural de quimioterapia que efectivamente mata las células cancerígenas, sin los demoledores efectos secundarios y costos de los tratamientos de quimioterapia convencionales.
¿SABES CUÁL ES EL PROBLEMA PARA QUE LOS MÉDICOS RECETEN ESTE MILAGROSO REMEDIO? Es muy muy barato. Dado que nadie se puede enriquecer ni hacer montones de dinero con algo tan simple, nadie lo promueve. Así de sencilla y así de brutal es la realidad. Y aún así, probablemente hasta hoy no habías oído de ellas, porque son sencillas y baratas, y por lo tanto, carecen del soporte para ser investigadas y publicadas.
La comunidad médica convencional le ha volteado la espalda al Dr.Simoncini y a otros colegas suyos, porque él, como un honesto oncólogo que es –especialista en cáncer – se ha rehusado a usar los métodos convencionales, decidiendo adminstrar a sus pacientes bicarbonato de sodio, con un impresionante éxito en 99 por ciento de los casos de cáncer de seno. Y el cáncer de vejiga se puede curar en muy poco tiempo, por completo, sin cirugía, sin quimio ni radioterapia, usando tan sólo un aparato local de infiltración (similar a un catéter) para infundir el bicarbonato de sodio directamente al sitio infectado sea en el seno o en la vejiga. Pero también puede ser consumido oralmente.
LAS FARMACÉUTICAS: Tanto saben las farmacéuticas que el bicarbonato de sodio aplicado a los tumores acaba por desaparecerlos rápidamente, que muchos de los tratamientos de quimioterapia incluyen actualmente el bicarbonato de sodio, con el pretexto de que “ayuda” a proteger los riñones, el corazón y el sistema nervioso del paciente. Y ha sido ya determinado que el administrar quimioterapia sin el bicarbonato puede matar al paciente ahí mismo. Así, cuando escuchamos ahora los “éxitos” de la quimioterapia -sobre todo con reportajes en televisión y cable de celebridades curándose milagrosamente-, lo que no se nos informa es que es precisamente el bicarbonato de sodio el que está actuando, no sólo para detener las metástasis y curar el cáncer, sino también para disminuir al mínimo los nocivos efectos secundarios de los temibles venenos tóxicos de la quimioterapia. El Dr. Sircus así lo asegura. “No existe estudio alguno que separe los efectos del bicarbonato de sodio de los agentes tóxicos de la quimioterapia… ni los habrá…”dice resignadamente el doctor.
EL FACTOR EMOCIONAL: Desde hace tiempo se sabe que la angustia o ansiedad extremas -pérdida del ser amado, fracaso en las metas fijadas, dilemas existenciales, traumas morales o emocionales, etc.- pueden desencadenar toda una serie de males físicos -migrañas, hipertensión, baja del sistema inmunológico, etc-, llegando hasta el cáncer. Y esto es lógico: Si no hubiera una baja en el sistema inmunológico, sea esta repentina o crónica, no hubiera manera en que los hongos, que según estudios recientes, son los que causan el cáncer, pudiera proliferar al grado de poner en riesgo la vida.

DOSIS: 1/2 Litro de Agua + zumo de 3 Limones + 1a Cucharadita de Bicarbonato de Sodio. Salud

lunes, 1 de abril de 2013

Atención farmacéutica La atención farmacéutica como innovación

Érase una vez, allá por finales del siglo XIX, una empresa que existía en una ciudad muy muy lejana para quien no viviera cerca. Se llamaba la Chicago Ice Company. Para quien aún no lo haya pillado, o quien tenga dudas, efectivamente, estaba radicada en la ciudad de Chicago. Y para quienes no sepan inglés, fabricaba barras de hielo. Esta empresa, modélica en un país emergente como era en ese momento los Estados Unidos, distribuía su fresco producto por toda la ciudad. Sus dueños estaban orgullosos de ello pues, aunque no fueran conscientes en ese momento, contribuían a lo que más tarde se conocería como el sueño americano.
Pero un buen día, malo para ellos por ser más explícitos, llegó la electricidad a Chicago. Y con tan peligroso invento, no en vano estaba aumentando enormemente el fallecimiento por descarga eléctrica, aparecieron unos aparatos a los que llamaron frigoríficos. Alimentados por electricidad, conseguían conservar los alimentos, o refrescar las bebidas, sin necesidad del producto estrella de la ChIC (Chicago Ice Company para quien se haya perdido). Y las ventas de la empresa comenzaron a bajar de forma peligrosa.
Alarmados, los dueños de la empresa convocaron de forma urgente a la Junta de Administración y sus asesores más importantes. Por decirlo en temas de medicamentos, era como si convocasen a los farmacoeconomistas, economistas de la salud y demás especialistas en tijeras, excepto peluqueros, ya que la peluquería es solo un oficio. Todos se pusieron a pensar cómo atajar ese descenso peligroso. La presidencia de la Junta intentó infundir serenidad. Aquello de la electricidad era, a juicio de sus integrantes, un invento peligroso, y nada más que fallecieran algunas personas más, estaban seguros de que el Gobierno acabaría prohibiéndola. No obstante, los sesudos asesores quisieron ganarse el salario, por lo que propusieron tres medidas que redundarían en el éxito de la empresa y, cómo no, en justificar sus emolumentos:
1. Fabricar hielo de forma más rápida y segura: hacer un análisis de proceso exhaustivo, para eliminar los llamados «cuellos de botella» en la producción, y así optimizar la fabricación y poderlo hacer de forma más rápida y segura. Aunque la palabra «optimizar» no gustaba mucho en la Junta, se aceptó que la idea era buena y que merecía la pena hacerle seguimiento.
2. Sustituir los carros de reparto, tirados a caballo, por vehículos a motor, aprovechando el invento de Mr. Ford (el de los coches). De esta forma, disminuirían los costes de alfalfa, le haría un ERE a la envejecida flota equina y se podría repartir de forma más rápida, contribuyendo a la reducción de costes que se apuntaba en el apartado anterior.
3. Disminuir los precios, algo coherente a los enunciados anteriores, y que serviría para visibilizar estas nuevas maneras de gestión de la prestigiosa empresa ChIC.
Ya solo quedaba que el tiempo hiciera el resto. Uno de los dueños, cuyos ancestros tenían origen español, siempre decía (ya en inglés, por supuesto): «Siempre que llueve, escampa». Era una ocasión para recordarlo nuevamente. Esto infundió nuevos ánimos y optimismo en la empresa, que descartó por innecesarias otras medidas más drásticas, como movilizar a asociaciones tradicionalistas para que se manifestasen ante el Congreso de la nación, o financiar movimientos antieléctricos nacientes en los estados más sureños.
Lamentablemente, este cuento no acabó como esperaban los propietarios de la otrora afamada empresa y su cierre, previo oneroso despido de los asesores y quiebra para los trabajadores, no tardó en llegar.
Los miembros de la Junta no se dieron cuenta de que lo que vendían no eran barras de hielo. Eso era lo que fabricaban, porque lo que vendían, o mejor dicho, lo que la gente compraba, era frío. Y esta es una regla muy importante para cualquier innovación, saber lo que la gente te compra. Porque la gente siempre compra lo mismo, desde la más antigua antigüedad; lo que cambia es la manera de satisfacer esa necesidad. Por eso nuestra empresa ChIC desapareció sin dejar rastro.
EF485_ATENCION_FARMACEUTICA_2¿Qué vende la profesión farmacéutica?
Llegado este momento, sería bueno preguntarse qué vende la profesión farmacéutica. Puede hacer el ejercicio de pensarlo o seguir leyendo. Le aconsejo que pare y lo haga, porque no es posible dejar un espacio en blanco. Eso es muy caro y la cosa no está como para desperdiciar papel (o pantalla, si lo está leyendo en su ordenador).
¿Los farmacéuticos vendemos medicamentos o la salud que producen? Por poner un ejemplo. Cuando se dispensa (esta palabra es más apropiada, ¿verdad?) un ibuprofeno (con receta, claro), ¿qué estamos dando, un ibuprofeno o el alivio para el dolor de cabeza de quien lo solicita?
Esto es muy importante madurarlo, porque quienes piensan que venden ibuprofeno son más sensibles a esos proyectos de marketing, de ventas cruzadas, fidelizaciones, etc., que muestran que el producto es más importante que quien lo maneja. Y los que defiendan que los farmacéuticos lo que tienen que hacer es contribuir al alivio de ese dolor de cabeza deberían hacer otra cosa más. Porque hay una importante empresa farmacéutica, la Pharmacists Ice Company (PhIC en su acrónimo) que, ante la crisis que todo lo siega y lo liberaliza, opta por un camino, centrado en el producto, con no pocas semejanzas con su difunta hermana ChIC:
– Dispensación robotizada (cambiar el coche de caballos por uno a motor).
– Genéricos y bajadas de precios.
– Variedad de productos para vender (para que siempre prevalezca el producto sobre el profesional, aunque el local en el que se «vende» pretenda justificar la presunta calidad y beneficio del producto (ya hemos tenido una larga historia de venta de chalecos reflectantes para automóviles, móviles para ancianos, incluso hay en América quien defiende que el tabaco debería venderse en farmacias).
Esta compañía, la PhIC, tiene su discurso temeroso: el farmacéutico es el único especialista del medicamento, está en las manos del paciente no jugar con algo tan peligroso, etc. Ese discurso del miedo, en cuanto el producto de venta se resiente (en precio, en margen comercial...), hace saltar todas las alarmas y hace llegar las campanas del apocalipsis profesional.
A pesar de sus miedos, los integrantes de esta empresa todavía tienen fuerzas para mirar por encima del hombro a los miembros de otra empresa farmacéutica, la IPhC, que no es su enantiómera ni su isómero «iso», sino que son las siglas de la Idealistic Pharmacist Company, una pequeña empresa constituida por farmacéuticos que creen que su profesión, y la de cualquiera otra de prestigio, tiene sus fortalezas en el conocimiento de los que la integran, en su capacidad de decidir y resolver problemas a la sociedad. Sin embargo, esta compañía IPhC tiene pocos miembros, y algunos son infiltrados de la PhIC, que aunque creen que lo que tienen dentro de la cabeza vale, les da miedo perder de vista las cajitas de medicamentos.
Ya que ambas compañías adversarias no se ponían de acuerdo en lo que significaba innovar la profesión, decidieron conocer algo más sobre esta palabra tan de moda llamada innovación. Una palabra casi a la altura del reinventarse que utilizan los más optimistas, y justo en el lado opuesto a aquellos que no cesan de repetir y repetirse aquello de «con la que está cayendo», otro de los tópicos de la época.
EF485_ATENCION_FARMACEUTICA_3Innovación para farmacéuticos
Existen dos términos propios de la innovación muy interesantes, y en los que merece la pena detenerse un poco:
– Bucle: una nueva variedad de lo que ya existe. Por ejemplo, un nuevo sabor de yogur. Imagínense hacer un yogur de sabor de salchichas Frankfurt, para atender y rendir pleitesía a los que mandan en la economía europea. Se domina la tecnología de fabricación y se añade el saborizante adecuado para conseguir lo propuesto. Misma tecnología, nueva variedad.
– Loop: un cambio de paradigma, algo absolutamente diferente a lo ya existente. Fue lo que representó el Actimel, un yogur líquido, que se podía beber a sorbos, sin esperar a que ese niño juguetón e inquieto al que va destinado tuviera que pararse mucho en sus juegos. Se conoce el mundo de los lácteos, pero se realiza un producto absolutamente diferente, que no guarda parangón con ningún otro.
¿Cuáles son los bucles y los loops farmacéuticos?
– Bucles: aquellos que significan seguir haciendo lo mismo y mejorarlo, o sacar nuevas variedades. Es el mundo de la dispensación activa (en lugar de entregar la medicación), una indicación farmacéutica basada en protocolos, la conciliación terapéutica como chequeo previo a la dispensación, dosis unitarias y sistemas personalizados de dispensación, fomentar la adherencia a las órdenes médicas, educación sanitaria... Todo esto trata de mejorar lo que ya se hacía, dándole un plus de profesionalidad, una mejora patente a lo que ya se hacía.
– Loops: los cambios de paradigma. Aquellas actuaciones que dejan atrás la dispensación y entrega de medicamentos, cuyos objetivos son que los medicamentos alcancen unos resultados concretos, que no garantizan ni la prescripción ni la dispensación de calidad, ya que ningún medicamento asegura el efecto terapéutico deseado en el paciente. Son actuaciones en las que se produce una alianza terapéutica entre farmacéutico y paciente, en un acto profesional en el que se gestiona integralmente toda la farmacoterapia que precisa, con el propósito de optimizar sus resultados, mediante intervenciones concretas para resolver problemas y el seguimiento de dicha farmacoterapia, para así asegurar las metas deseadas.
Esto sí supone un cambio de paradigma, porque, partiendo de los conocimientos sobre medicamentos, el farmacéutico se implica en la toma de decisiones clínicas que se deben realizar en momentos diferentes de la dispensación, para abordar uno de los más grandes problemas de salud pública de estos momentos: la elevada morbimortalidad evitable asociada al uso de medicamentos, que produce sufrimiento humano y un enorme incremento de costes sanitarios y sociales debido a que los medicamentos solo cumplen las metas deseadas en cuatro de cada diez casos.
El loop farmacéutico supone volver a retomar el camino de la clínica, que se abandonó cuando la profesión se separó de la medicina, y dar respuesta a ese problema que no se resuelve solo con que la cadena diagnóstico-pronóstico-prescripción-dispensación-educación-administración sea realizada de forma irreprochable. Los medicamentos son sustancias químicas que interaccionan con entidades fisiológicamente complejas como los seres humanos, y su resultado, y cómo interioriza esos resultados el paciente, es algo impredecible.
Por tanto, si la profesión farmacéutica pretende ser la que resuelva los problemas de salud que constituyen esta epidemia farmacológica, deberá hacer otra cosa. Porque la polimedicación no es que un paciente tiene cinco problemas de salud y toma otros tantos o más medicamentos; la polimedicación es que muchos medicamentos comparten vías metabólicas para problemas de salud muy diferentes; es compartir lugares de acción; es interferir los resultados unos con otros; es tener que tomar medicamentos todos los días sin saber por qué ni para qué; es, en definitiva, una inmensa madeja que hay que deshacer, para lo que se necesita un profesional diferente. Un profesional que mire los problemas de salud, pero desde una óptica distinta a la que ya se hace por otras profesiones y que la complementa. Esta es la inmensa tarea que tienen por delante los farmacéuticos, y que deben decidir si quieren o no asumir. Pero, ¿y eso, cómo se hace? Si de esto se lleva hablando muchos años y no se ha conseguido nada, ¿cómo innovar en la profesión farmacéutica? Sería interesante conocer casos similares de innovación con éxito.

Un modelo de farmacia o un modelo de farmacéutico

Escribo este artículo cuando parece que las aguas liberalizadoras de la farmacia, que se revolvieron de forma nada inocente el pasado 28 de diciembre, parecen volver a su cauce. Tras la alarma inicial, he visto como en foros y organizaciones profesionales se ha defendido nuestro modelo de farmacia por su carácter sanitario, a diferencia de otros sistemas extranjeros, que se tienen por más comerciales.
Me han espantado los argumentos en defensa del modelo español. Que yo sepa, no creo que los farmacéuticos comunitarios de países con sistemas menos intervenidos sean menos profesionales. No tengo por tales a los farmacéuticos ingleses u holandeses, por poner un ejemplo, al igual que poco sé por las investigaciones de franceses o italianos.
El gran problema de una liberalización de las farmacias es que el dinero cambia de manos. Pasa de ser de más de veinte mil pequeñas empresas, que generan un importante número de puestos de trabajo y situadas por igual en cualquier barrio o población, a un número pequeño de grandes empresas, que, si son multinacionales, además restarían soberanía en un bien esencial como es el medicamento.
Conozco esta historia, la veo desde hace años en América Latina. Pero todos la podemos ver en otros sectores en nuestro país. Desde Margaret Thatcher, todos conocemos bien lo que ha pasado en Europa. Ha sido una gran mentira que las liberalizaciones hayan traído bajadas de precios o más puestos de trabajo. Peor aún, por cada puesto que se ha creado en una gran superficie, por ejemplo, se han destruido unos cuantos en las pequeñas empresas que constituían el tejido familiar y la cohesión social que teníamos. Pero esto quizá no sea nada más que ideología.
El modelo liberal de farmacia llegaría cuando ya nadie, que no tenga un as bajo la manga, cree en las liberalizaciones como modelo de desarrollo económico. Ya se ha visto para qué ha servido la desregulación del mercado laboral. No para crear trabajo, sino para que las grandes empresas de este país destruyan el que había.
No encuentro motivos para defender el modelo de farmacia actual, si no es porque creo en un estado social, en el que la pequeña empresa, la economía de cercanía y la cooperación sean su esencia. Sin embargo, y sí que he escuchado poco al respecto, entiendo que lo que hay que defender es un modelo de farmacéutico, y eso hay que hacerlo reclamando responsabilidades, para poder resolver la sangría económica y social que supone, para nuestra sociedad, tener que seguir soportando las consecuencias de una farmacoterapia muy deficiente en cuanto a sus resultados. Los farmacéuticos estamos capacitados para dar respuesta a este problema y poder cauterizar esa herida, pero para ello necesitamos un nuevo modelo de farmacéutico. Un nuevo modelo que recoja y defina responsabilidades, ámbitos de actuación y, por supuesto, un nuevo modelo de remuneración, que permita la actuación profesional independiente para atajar el problema. Y esto, con nuestros representantes actuales, lo tenemos muy difícil, no de conseguir, sino de defender ante cualquier foro. 

Uso racional de medicamentos y fármacovigilancia: enseñanza, investigación y extensión en Mercosur

Sobre el tema de medicamentos esenciales, en 2007, el Ministerio de Salud tenía seleccionados 335 medicamentos/fármacos para atender los problemas farmacoterapéuticos de la población. Considerando que 20 de ellos eran esenciales para resolver los problemas de la atención básica de salud, se evaluó su acceso por medio de los indicadores de disponibilidad (disponibilidad de los medicamentos principales) y costos (porcentaje de economía entre el menor y mayor precio observado) propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (OPAS, 2005).
Ninguna farmacia o droguería tenía todos los 20 medicamentos esenciales y en 10 de ellos, el menor precio era el del medicamento genérico. En cuanto al porcentual de economía, varió hasta 90,5%. Todos los medicamentos (5) disponibles por el programa federal “Farmacia Popular” han sido los más baratos. Los datos evidencian la importancia del programa para el acceso y la necesidad de ampliar su lista de medicamentos (Ferreira-Filho, et al, 2010).
La “Farmacia Popular” es un programa del gobierno brasileño de copago de los medicamentos. Actualmente los fármacos seleccionados para la diabetes (metformina, glibenclamida, insulina humana), hipertensión (atenolol, propanolol, captopril, enalapril, hidroclortiazida, losartán, metidopa, nefedipine, verapamil) y el antiviral oseltamivir, son gratuitos. Los otros 64 medicamentos hay un subsidio del 90% por el gobierno.
No obstante, para la promoción del uso racional no es suficiente tener acceso a los medicamentos, hay que tener una disponibilidad de información segura sobre la prescripción y el modo de uso (la dispensación). Una evaluación sobre la calidad de las prescripciones de medicamentos, observó que la mayoría no informaba sobre el tiempo de tratamiento y las pautas, y que en el 41,6% de las prescripciones había informaciones ilegibles (Mastroianni, 2009).
La falta de información de cómo y cuándo usar el medicamento puede desarrollar casos de intoxicación y efectos adversos, implicando el ingreso hospitalario de algunos pacientes. La prevalencia de hospitalización por efectos adversos en un hospital general de alta complejidad es aproximadamente del 15%. Sin embargo, cerca del 60% de estas, podrían ser evitadas porque el medicamento y sus eventos son conocidos y descritos en la literatura como inadecuados en la condición fisiopatológica del paciente (Mastroianni et al, 2009). Es decir, si se realizara un seguimiento farmacoterapéutico en la atención primaria, se podrían evitar muchas internaciones por eventos adversos previsibles. Incluso, la polimedicación es considerada un factor predictivo.
En el caso de los adultos mayores la prevalencia de estos ingresos es superior, pudiendo encontrarse entre un 19,4% y un 60% en función de la unidad clínica y la complejidad del hospital (Varallo, et al, 2011a; 2011b).
Otro tema clave para la política del medicamento es su producción y control sanitario. Los cambios en la reglamentación brasileña sanitaria de medicamentos tuvieron como finalidad, garantizar la eficacia, seguridad, cualidad y control del precio de los medicamentos comercializados. En consecuencia, ha surgido un nuevo paradigma de registro de medicamentos: los medicamentos similares (copia con marca) y genéricos (copia sin marca) deben demostrar su eficacia y seguridad mediante tests de equivalencia farmacéutica y estudios de bioequivalencia comparándolos con el medicamento de referencia (innovador). La calidad en cambio, debe ser asegurada por medio de inspecciones y certificaciones de Buenas Prácticas de Manufactura y Control de Calidad. En cuanto al precio del medicamento, éste es evaluado por un comité técnico en el momento del registro. De esta manera, tenemos una política de medicamentos genéricos más baratos, con la misma eficacia, seguridad y calidad que los de referencia. Todos los medicamentos similares ya comercializados, tendrán que presentar los mismos criterios hasta 2014 (Lucchetta and Mastroianni, 2011).
Aún así, tener un control pre-registro de medicamentos no es suficiente. Hay que buscar un control efectivo post-comercialización. La efectividad, seguridad y calidad post-comercialización pueden ser monitorizadas por las acciones de fármacovigilancia mediante la notificación de eventos adversos, quejas técnicas del producto y sospechas de inefectividad terapéutica.
La mayoría de las primeras notificaciones al implantarse el programa nacional de fármacovigilancia fueron debidas a problemas de calidad y/o sospecha de inefectividad terapéutica. Un estudio retrospectivo en fármacovigilancia ha sugerido que este problema es mucho más frecuente en medicamentos cuyo fármaco tiene propiedades polimórficas evidenciando un problema de buenas prácticas de manufactura. Además, algunos de estos son considerados esenciales (Capucho, et al, 2008).
En este contexto, en Latinoamérica poco sabemos y cuantificamos los problemas relacionados con el uso del medicamento. En general, el principal problema es la subnotificación de eventos adversos. Uno de los motivos es la falta de formación de los profesionales de la salud en desarrollar habilidades y competencias para “saber hacer”, “saber hacer juntos” y “saber hacer con ética” las acciones de fármacovigilancia.
En referencia a la octava directriz, sin la cual ninguna de las otras podría avanzar, se basa en el desarrollo de los recursos humanos. Un diagnóstico sobre el conocimiento de la legislación profesional (deontología) y sanitaria de los farmacéuticos y responsables técnicos en droguerías, detectó un nivel regular e insatisfactorio, señalizando un problema de formación académica y de actualización continuada (Lucchetta and Mastroianni, 2010).
Los estudios farmacoepidemiológicos y diagnósticos situacionales propuestos llevan a acciones y planteamientos estratégicos para cambiar los indicadores de uso de medicamentos insatisfactorios. Además, promueven una enseñanza más humanizada con métodos de investigación y coparticipación del proceso, y extensión, mediante la prestación de servicios a la sociedad al mismo tiempo que transforma con teoría, práctica y reflexión. De esta manera se desarrollaría la tríada: enseñanza, investigación y extensión.
En esta perspectiva, se han propuesto trabajos piloto entre hospitales vinculados a la Universidad en Latinoamérica para colaborar con una formación más asistencial y reorientada hacia la asistencia farmacéutica, promoviendo investigaciones conjuntas en fármacoepidemiología y validando intervenciones educativas más efectivas para la promoción del uso racional de medicamentos a nivel de Mercosur.
Las Facultades de Farmacia de la UNESP- Brasil y las Facultades de Química de la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay), de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y de la Universidad de la República (Uruguay) han desarrollado un Grupo de Investigación en Fármacovigilancia - Mercosur para implementar acciones de fármacovigilancia en hospitales de alta complejidad, con estrategias de intervención educativas y monitorización del uso seguro de medicamentos.

El Cloruro de Magnesio para que y como usarlo

El Cloruro de Magnesio produce equilibrio mineral, como en la artrosis por descalcificación, reanima los órganos en sus funciones, como a los riñones para que eliminen el ácido úrico.
Regula la actividad neuromuscular y participa en la transmisión de los impulsos nerviosos.
Es un gran energizante psicofísico y equilibra el mecanismo de contracción y relajación muscular, previniendo la fatiga o cansancio muscular, evitando calambres y fortaleciendo los músculos, lo que es imprescindible en cualquier deportista.
Es necesario para el correcto funcionamiento del corazón pues desempeña un importante papel en el proceso de múltiples procesos biológicos.
Mejorando la nutrición y la obtención de energía, combate la depresión, los mareos y es un poderoso agente
antiestrés.
Cumple una función primordial en la regulación de la temperatura del cuerpo.
Benéfico para evitar niveles altos de colesterol.
Regulador intestinal.
-Juega un rol importante en la formación de los huesos.
-También en la metabolización de carbohidratos y proteínas.
-Es útil en problemas de irritabilidad neuromuscular como tétanos, epilepsia, etc.
-Previene y cura la próstata y hemorroides.
-Previene la gripe.
-Alarga la juventud.
-Evita la obesidad.
-Es preventivo del cáncer.
-Evita la arteriosclerosis.
-Es un excelente laxante.
-Modera los trastornos digestivos.
-Reduce la bronquitis.
-Evita los sabañones.
-Actúa como desodorante.
-Ayuda a disminuir lípidos (grasas) en la sangre y la arteriosclerosis purificando la sangre y vitalizando el cerebro, devuelve y conserva la juventud hasta avanzada edad.
-Después de los 40 años, el organismo humano comienza a absorber cada vez menos magnesio en su alimentación, provocando vejez y enfermedades. Por eso, el Cloruro de Magnesio debe ser tomado de acuerdo a la edad

MODO DE PREPARACIÒN

Hervir 1 litro de agua. Luego introducir el contenido de un sobrecito de 33 gramos de Cloruro de Magnesio (se consigue en farmacias), en una botella o recipiente de vidrio (no en plástico). Agregarle el agua hervida fría para disolverlo, luego mezclar y tapar. De esta manera se obtiene una preparación pura que se mantiene inalterable. No es necesario guardarlo en la heladera. Dosis recomendada: el equivalente a un pocillo de café, de acuerdo a la edad y la necesidad.

EDADES:
De 10 a 50 años: ½ dosis
De 51 a 70 años: 1 dosis a la mañana.
De 71 en adelante: Una dosis a la mañana y otra a la noche.

Para las personas de la ciudad, con alimentación de bajas calidades como refinadas y comidas enlatadas, deben consumir un poco más de Magnesio. Para las personas de campo, la dosis puede ser un poco menos. Ciertamente se conseguirá una persona escapar de todos los males simplemente por tomar Cloruro de Magnesio, pero el consumirlo hará que todo sea más gratificante y llevadero. El Cloruro de Magnesio no crea hábito, no es un elemento químico, es un elemento natural, sin ninguna contraindicación y es compatible con cualquier otro medicamento simultáneo.

INDICACIONES:

En la columna: Nervio ciática o lumbar, sordera por descalcificación.
Tomar una dosis por la mañana, otra por la tarde y otra por la noche.
Una vez obtenida la curación, se continúa tomando para evitar el regreso de la enfermedad, pero disminuyendo una o dos dosis por día según la edad.

En artrosis: El ácido úrico se deposita en las articulaciones del cuerpo, especialmente en los dedos que se hinchan. Esto sucede porque los riñones están fallando por falta de magnesio: hay que tener cuidado, los riñones pueden estar deteriorándose. Tomar una dosis por la mañana, si en 20 días no siente mejoría, continuar con una dosis a la mañana y otra por la noche. Después de la curación, continuar con la dosis preventiva mínima según la edad.

En próstata: Según cuentan, un anciano no conseguía orinar, y en la víspera de la operación le dieron a tomar 3 dosis y comenzó a mejorar; después de una semana estaba curado, sin necesidad de cirugía. Hay casos en que la próstata vuelve a la normalidad. Tomar una dosis por la mañana, 2 dosis por la tarde y 2 dosis por la noche. Al conseguir la mejoría, continuar con la dosis mínima según la edad.

En ataques de vejez: Rigidez ósea, calambres, temblores, arterias duras con colesterol en sus paredes internas, falta de actividad cerebral. Tomar una dosis por la mañana, otra por la tarde y otra por la noche. Al obtener mejoría, continuar con la dosis mínima preventiva.

En cáncer: todos tenemos predisposición a padecerlo. Consiste en células malformadas por causa de algunas sustancias o de presencia de partículas tóxicas. Estas células no se armonizan con las sanas, mas no son inofensivas, solo hasta cierta cantidad que el Cloruro de Magnesio consigue combatir utilizando células sanas. Felizmente el proceso canceroso lento, no causa dolores hasta aparecer el tumor, hay virus muy variados que invaden las células sanas produciendo ramificaciones. El Cloruro de Magnesio, cuando la enfermedad está avanzada puede apenas frenar un poco la acción cancerosa, pero ya no cura totalmente, aunque hubo casos en que fue curado. Existen indicios de que el cáncer es hereditario. El Cloruro de Magnesio es el mejor preventivo para el cáncer de mamas y para que el mismo no se degenere y forme tumores malignos.

Hay que evitar los alimentos cancerígenos y el cigarrillo además de tomar Cloruro de Magnesio como remedio. Es suficiente que el cuerpo esté normalmente mineralizado para que esté libre de casi todas las enfermedades.

Es aconsejable para todos los casos en que se haya logrado la curación esperada, disminuir las tomas del Cloruro del Magnesio a las dosis mínimas preventivas según la edad, para evitar que regrese la enfermedad y luego, también es recomendado descartar las tomas durante 2 a 4 meses para después continuar con períodos de 4 a 6 meses de dosis mínimas preventivas con el descanso intermedio mencionado.

La falta de magnesio en el ser humano puede provocar entre otras cosas: debilidad general, enfermedades degenerativas como el cáncer, tuberculosis, diabetes, también neuritis, trastornos nerviosos, debilidad en los huesos y anemia.

En el anamú se han descubierto numerosos compuestos biológicamente activos


Planta herbácea perenne. Crece hasta aproximadamente un metro de altura. Se encuentra principalmente en el Amazonas y las áreas tropicales de Centro y Sur América, en el Caribe y en África.
En algunos lugares se le conoce como yerba de ajo debido al fuerte olor a ajo que emana, especialmente de las raíces. Otros nombres por los que se le conoce son apacín, apazote y apacina.
En Brasil se utiliza la planta entera en infusión como antiespasmódico, diurético, estimulante y sudorífico y en casos de problemas de la menstruación.. Se emplea contra la artritis,la malaria, reumatismo, problemas de la memoria, como un analgésico local y como antiinflamatorio en diversas afecciones de la piel.
Una receta comúnmente empleada es 30 gramos (poco más de una onza) de raíz y hojas secas de Anamú en un litro de agua. Se recomienda tomar 1/4 de taza de 1 a 3 veces al día, o aplicar localmente dependiendo de la condición que vayamos a tratar.
La raíz posee propiedades anestésicas y analgésicas y se considera más poderosa que las hojas.
En Cuba se usa una decocción de la planta entera en casos de cáncer y diabetes. También se usa como anti inflamatorio. El anamú posee también propiedades antivirales.
En el anamú se han descubierto numerosos compuestos biológicamente activos. Entre estos: flavonoides, triterpenos, esteroides y compuestos a base de azufre.
En varios estudios ha demostrado poseer propiedades antitumorales. Contiene 
Benzaldehydo y también Coumarin, y ambas se han documentado con propiedades antitumororales y/o anticancerigenas. 
Las investigaciones demuestran efectos antileucémicos, antitumorales y citotóxicos contra varios tipos de células cancerosas. En un estudio publicado en noviembre de 2008 en la revista BMC Complementary and Alternative Medicine se encontró que el anamú combate las células cancerosas de diversos modos. Se señala, además la deseabilidad de continuar el estudio de esta planta como un posible agente para combatir tumores malignos.En un estudio con ratones llevado a cabo en 1990 se demostró que el anamú posee un efecto hipoglucemiante (es decir, que reduce el nivel de glucosa o azúcar en la sangre).  Tras una hora de administrado se registró una baja de los niveles de azúcar en la sangre de más de 60 por ciento.
En un estudio publicado en 1993 el anamú demostró propiedades inmunoestimulantes (estimuladoras del sistema inmunológico). Estudios publicados entre 1997 y 2001 confirmaron estas propiedades. Estudios llevados a cabo en Suecia demuestran que el anamú posee propiedades analgésicas y antiinflamatorias similares a los nuevos medicamentos contra la artritis.
Las raíces machacadas del anamú se emplean en forma de té para los problemas de inflamación de la vejiga.
Precauciones en el uso del anamú
Debido a su capacidad de estimular contracciones uterinas no debe usarse durante el embarazo.  No debe utilizarse sin supervisión profesional por las personas que ingieren anticoagulantes. Esto debido a que contiene una pequeña cantidad de coumarin. Por sus efectos hipoglucemiantes (reductores del nivel de azúcar en la sangre) las personas que padecen de hipoglucemia o diabetes sólo deben usarlo bajo supervisión profesional. Un estudio llevado a cabo en la Universidad del Cauca en Colombia produjo datos que sugieren que el anamú contiene sustancias mutagénicas (que causan cambios en el material genético) y potencialmente carcinógenas (mutaciones causantes de cáncer). Los autores del estudio señalan que el anamú no es un potente mutágeno pero que las personas que lo consumen en grandes cantidades pueden estar a riesgo de desarrollar problemas de salud.